Estamos ya en época navideña y por eso, el cuento de este mes está relacionado con este símbolo navideño, el jengibre. Según la historia este tipo de galleta fue idea de un monje armenio. Este monje fue el primero en preparar este postre y más adelante, en el s.X , ya en Francia dio a conocer la receta y se la enseñó a otros sacerdotes franceses. Desde entonces, estas galletas se han ido extendiendo y ya son internacionalmente conocidas. Aunque es curioso que cada país tiene una manera diferente de llamarlos, para los franceses es "pain d'épices"; para los belgas y alemanes, "spekulatius" y para los angloparlantes, "gingerbread". Nosotros nos quedamos con la última traducción y disfrutamos del cuento: The Gingerbread Man.


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